Emprender y Triunfar

Si buscamos en cualquier navegador o aplicación de IA una definición de o aclaración sobre lo que implica emprender desde la perspectiva empresarial y la búsqueda del anhelado éxito vinculado a dicho emprendimiento, nos encontramos casi sin ningún esfuerzo aclaraciones sobre:

  • Innovación
  • Asunción de riesgos
  • Proactividad y Pasión
  • Sostenibilidad y crecimiento
  • Realización personal
  • Impacto social
  • Resiliencia
  • Adaptabilidad
  • Networking
  • Eficacia Financiera
  • Equipo
  • Dedicación
  • Esfuerzo

En fin, decenas o incluso cientos de definiciones relativas a vocablos que pueden o no guardar sentido y tener una relación directa con el concepto de emprender, visto siempre desde una perspectiva de generación de negocio (que no siempre de valor), pero que en demasiadas ocasiones difuminan o disfrazan el concepto de triunfo.

Como toda esta información está al alcance de cualquiera que quiera interesarse en la misma, considero que lo apropiado es obviar el análisis de estas, pero si considero que es relevante profundizar la dicotomía del concepto “Emprender” y sobre todo si el mismo se asocia estructuralmente a lo que socialmente se entiende por “Triunfo”. 

Obviamente el concepto de triunfo varia en su definición y explicación, según el modelo social en el cual nos encontremos, sabemos que las sociedades occidentales (el mal llamado 1º mundo) proponen una definición de este que no es para nada la que se entiende en otros modelos sociales de tipo oriental o menos desarrollas tecnológicamente. Recomiendo la publicación de Mario Alonso Puig sobre triunfo y felicidad,

A lo largo de mi ya dilatada experiencia profesional, he asesorado a muchos emprendedores, fundamentalmente en como debían realizar y enfocar su comportamiento sobre aspectos críticos  que a priori cualquier asesor financiero consideraría fundamentales para la estabilidad y prosperidad del emprendimiento. He de reconocer, que no siempre fui bien escuchado y que en más de una ocasión el anhelo del triunfo cegó el entendimiento, propiciando lamentablemente el posterior fracaso. 

Emprender implica siempre un cierto nivel de riesgo, por lo tanto es fundamental el poder cuantificar dicho riesgo para que en la medida de lo posible podamos controlar, aplicando la frase de Peter Drucker “Lo que no se puede medir no se puede controlar” debemos  desde el inicio establecer mecanismos de control sobre los factores de riesgos que nos son aplicables; hay miles y varían en función de la actividad que desarrollemos, obviamente los factores de riesgos de un surfista para nada son similares a los de un alpinistas, pero todos coincidimos que ambas actividades implican riesgos. 

Y como entonces casamos esto con el concepto de Triunfo (no hablemos por ahora de éxito) ¿…?;  seguro que cada uno de vosotros podría aportar, me encantaría que lo hiciesen, su propia definición de triunfar, pero solo rogaria que fuese vinculada a un “que” concreto. He triunfado en aprender a tocar la guitarra, he triunfado en aprender a controlar esto o aquello, he triunfado en ……………. Esto o aquello, como vemos el triunfo generalmente va asociado a una acción concreta, por lo tanto, no deberíamos generalizarlo y mucho menos dejar de controlar su desarrollo. 

Lamentablemente esto es algo que muy pocos emprendedores conocen y controlan, podemos estar triunfando a la actividad A, pero como no estamos midiendo todas las variables implicadas, no estamos conociendo lo que esta pasado con el concepto triunfo en la actividad B. 

Si alguien quiere saber más, estoy  a su disposición.